
El Gobierno nacional y la Unión Industrial Argentina (UIA) mantienen negociaciones para implementar una serie de medidas orientadas a ampliar el acceso al crédito para empresas y estimular el consumo interno. Entre las alternativas en estudio figuran cambios en los incentivos del Banco Central para el financiamiento a las pequeñas y medianas empresas y mecanismos para canalizar liquidez hacia compañías con dificultades financieras, en un escenario atravesado por la retracción de la actividad industrial y el crecimiento del desempleo en el sector.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, confirmó que la entidad trabaja junto al Ministerio de Economía en iniciativas destinadas a reactivar el crédito. "Estamos en la negociación para buscar caminos para que haya créditos a corto plazo para sostener el consumo que está realmente caído", sostuvo.
Las conversaciones entre la central fabril y el equipo económico se desarrollan desde febrero y continúan abiertas. Según trascendió, uno de los principales puntos en análisis es la ampliación del esquema de incentivos que impulsa el Banco Central para el financiamiento de las pymes. La propuesta contempla elevar del 7,5% al 10% la proporción de depósitos que las entidades financieras deben destinar al crédito productivo, además de incrementar los beneficios regulatorios para los bancos que cumplan con ese objetivo. Otro de los mecanismos que se encuentra bajo evaluación consiste en permitir una liberación parcial de encajes bancarios para destinarlos a préstamos dirigidos a empresas que atraviesen dificultades financieras transitorias. La iniciativa apunta a que las entidades puedan computar esos créditos como integración de encajes cuando estén destinados a regularizar pasivos de compañías clasificadas en las categorías de menor riesgo crediticio.

De acuerdo con las fuentes vinculadas a las negociaciones consultadas por el portal Infobae, esta alternativa no implicaría un costo fiscal ni requeriría emisión monetaria, ya que se basa en reasignar liquidez existente dentro del sistema financiero. Al mismo tiempo, ofrecería a los bancos la posibilidad de sustituir recursos inmovilizados por préstamos que generen rendimiento.
Mientras tanto, el diálogo técnico continuó a través del secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne. El último encuentro formal entre ambas partes tuvo lugar el 19 de mayo, aunque en esa oportunidad no se anunciaron medidas para el sector.
Las restricciones fiscales que enfrenta la administración nacional limitan la posibilidad de avanzar con reducciones impositivas u otros programas de alto costo. En ese marco, tanto el Gobierno como los industriales buscan instrumentos que permitan impulsar el financiamiento sin afectar las cuentas públicas.
La preocupación del sector empresario se profundizó por la persistente debilidad del mercado interno. Si bien algunas actividades vinculadas a las exportaciones mostraron señales de recuperación, ese desempeño todavía no se trasladó al consumo ni al resto de la economía.
Retracción y visión oficial
Los últimos datos publicados por el INDEC reflejan además un deterioro del empleo manufacturero. Durante el primer trimestre de 2026, la proporción de personas desocupadas provenientes de la industria manufacturera pasó del 7,3% registrado un año antes al 13,3%, lo que evidencia un fuerte incremento del impacto del sector en el total de la población sin trabajo.
La UIA también viene advirtiendo sobre las dificultades que atraviesa la actividad fabril. Tras una mejora registrada en marzo en el Índice de Producción Industrial Manufacturera, que mostró un crecimiento del 3,2% respecto del mes anterior y del 5% en la comparación interanual, en abril el indicador volvió a retroceder, con una caída mensual del 2,1%, mientras que desde la entidad señalaron que durante mayo aún no se observaba un piso para la desaceleración.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró su postura respecto del proceso de transformación de la economía y sostuvo que los empresarios deben asumir mayores riesgos. "Argentina tiene un potencial enorme y nosotros tenemos que cambiar la cabeza y esas cosas que nos inculcaron de que proteger una industria que está bien porque hay gente que trabaja ahí, sin entender que hay 47 millones de argentinos que están subsidiando eso", expresó durante el Coloquio de Acceso a la Vivienda.